Caibarién, encantadora villa pesquera del centro norte de Cuba

caibarien 1Caibarién, es una villa pesquera del centro norte de Cuba, reconocida por sus singulares encantos y por encontrarse muy cerca de Cayo Las Brujas, Cayo Santa María y Cayo Ensenachos, islotes de hermosas playas y sitios paradisíacos que conforman el tercer polo turístico del país.

También conocida como la villa blanca, se trata de una pintoresca ciudad cubana situada en la provincia de Villa Clara, a 337 kilómetros de La Habana y a solo 9 kilómetros del legendario San Juan de los Remedios. Continue reading

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El ingenio de Dolores: pasado colonial en Caibarién

ingenio dolores-casa-caibarien-cubaPara muchos viajeros e hijos de esta villa de mar, el poblado de Dolores solo significa un pedazo de tierra que surte de alimentos a la ciudad. Ciertamente, el paso por el pequeño batey se hace casi imperceptible a no ser debido a la presencia de una edificación colonial con historia iniciada en 1854.

A doce kilómetros de la cabecera municipal descansa el antiguo ingenio de Dolores. Según datos de la época, su extensión abarcaba   348,5 caballerías de tierra, en las haciendas Guaní, Yagüey y Santa Rosa; un paisaje cañero, donde también existían hermosos palmares y cafetales. Sus límites se ubicaban entre el camino Real de Remedios a Puerto Príncipe, la costa del mar y una línea imaginaria desde el paso del Río Yagüey, en dicho camino real, hasta la boca de la Zanja de Guaní, enclavadas en los términos municipales de Caibarién, Remedios y Yagüajay. Continue reading

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Un canto Caibarién

Si usted abre un mapa de la Isla de Cuba, busca el centro del caimán y tira una línea vertical, observará que, en el mismo norte, esto es, en el centro norte, aparece un punto en la costa llamado Caibarién.

Antes de la llegada de los españoles su territorio perteneció al Cacicato de Sabana o Sabaneque, que abarcaba lo que antiguamente era toda la costa norte de la antigua provincia de Las Villas, aproximadamente lo que hoy es la costa norte de la provincia de Villa Clara, el norte de la provincia de Sancti Spiritus y una pequeña porción de la provincia de Ciego de Ávila. Continue reading

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Patria chica…mi Caibarién

La piel que habita lleva las marcas del agua del mar, del salitre furibundo, ese que deja sus huellas en una piel tostada y bendecida por el reino de Tritón. De niño solía jugar a las escondidas, allá en su natal zona pesquera y de allí no pudo desprenderse. Es como si el alma se le hubiese quedado cubierta entre el olor a pescado y sal.Todas las mañanas sale en su barquito y tiene días buenos y algunos malos. Bueno, salía todas las mañanas, hasta el fatídico 10 de septiembre, en que al ver los destrozos de su Caibarién, prefirió recogerse. No esconde el desasosiego ante la fatalidad.

Tiene la edad que dibuja su rostro, a pesar del curtimiento de su piel. La callosidad de sus manos, según él, denota su capacidad de trabajo. Por eso, hoy busca en tierra lo que antes le destruyó el mar. Pues a él, hombre de pocas palabras y buen trabajador, el huracán Irma lo dejó sin nada.

La zona pesquera de Caibarién es uno de los lugares que más sufrió ante los embates del poderoso meteoro que asoló a la costa norte cubana. Por su cercanía al mar, muchas de sus edificaciones cercanas, sobre todo, las casas de familia, recibieron los perjuicios de este evento meteorológico.

No es la primera vez que este pueblo, ubicado a más de 50 kilómetros de Santa Clara y con grandes perspectivas para el turismo, sufre las consecuencias de un ciclón tropical. Antes lo hicieron otros como el Kate, en 1985, o el Lily, en 1996, pero, ¡qué va!, la pasión de Irma por la destrucción ha minimizado los daños de sus anteriores.

Si existe un pecado capital en estas tierras debe ser el de visitarlos sin ir al mar o la playa simplemente, a pesar de que la playa de Caibarién no es la mejor del mundo, de hecho, ni por discreción se le acerca. Sin embargo, era la playa de muchos que podían llegar hasta ella, y se sentían felices. Era también la playa para algunos que la hicieron su vida y la utilizaban para beneficio propio. Hoy es el lugar más feo de la Villa Blanca.

Como dirían algunos, Caibarién duele, y duele por el amor que se le ha cogido en esta tierra. Duele porque son personas las que perdieron un mar de cosas. Duele, porque la tristeza duele, y hay niños que aun no van a la escuela, ni tienen corriente, ni juguetes, ni zapatos. Porque los adultos sacan los colchones en aras de que se sequen al sol, y no tienen agua. Duele porque en un final, una isla tan pequeña y tan pobre no debe pasar por estos tormentos, ni hacer movimientos con sus escases cual juego de ajedrez.

Sin embargo, él está ahí mirando al mar por ratos. Distraído. Tal vez pensando en la fuerza destructora de esas olas que hoy se ven tan mansas. No conoce de otras penas porque se conforma con las suyas y las de sus cercanos. Caibarién es su patria chica y hoy a ella se debe.

Reporte: Luis Yaim Martínez Acebal/lmacebal@telecubanacan.icrt.cu

Tomado de Telecubanacán

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Desaparece la jutía Rata de Caibarién

La  jutía rata (Capromys auritas) que habita en nuestro país solo en Cayo Fragoso, al norte de la ciudad de Caibarién, Villa Clara, desapareció tras el azote del huracán Irma, reveló Ernesto Hernández Pérez, especialista principal del refugio de fauna Lanzanillo Pajonal Fragoso.

Destacó que antes de Irma había confirmados 88 refugios de esa especie, pero tras una inspección en el terreno solo aparecieron dos deshabitados. De la referida, que se encontraba en peligro crítico de extinción a causa de su localización en un ecosistema frágil, se contaba con una pequeña población en su hábitat en la duna y el manglar. Continue reading

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Aires de Romañach, el pintor

Pintor Leopoldo Romañach Guillén
Misteriosa opacidad tiene el busto del ilustre pintor. Despliega  la mirada perdida hacia el litoral de Sierra Morena, su pueblo natal. En el recuerdo, incluso, tal vez tenga atadas las imaginables marinas que, en suerte de recreo, inundó de detalles, corrección y veracidad académica en las vueltas constantes y favoritas por Conuco, Fragoso y Cobos, los cayos de Caibarién.
La niña de las cañas, obra del pintor cubano Leopoldo Romañach.
La niña de las cañas, obra del pintor cubano Leopoldo Romañach.

Clotilde Rodríguez Mesa, otro artista olvidado y su discípulo, dijo en cierta ocasión que el maestro era un hombre inmenso en vocación artesanal. También lo corroboró el paisajista Manolo Guillermo de la Caridad Fernández García, quien siempre habló de Romañach, el maestro, hasta el delirio. Voy rumbo a historias perdidas.

En las frondas de framboyanes, inexistentes antes, aparece el monumento a uno de los insustituibles virtuosos de la  pintura cubana. Está en una cuchilla visible en la carretera que conduce a Sagua la Grande y entronca con una calle desprovista de asfalto hacia el barrio del Río, en Sierra Morena. Ahí, en una pendiente, afirman que radica la cuna primaria de la familia antes del traslado por territorios cubanos, y el posterior peregrinar del artista por el extranjero hasta el posterior regreso definitivo al ambiente insular.

Los lugareños, en absoluto, desconocen la génesis del emplazamiento. Tampoco de dónde salió la iniciativa, y quiénes la emprendieron, así como los  pormenores efectuados en la localidad para rememorar  el centenario del natalicio de Leopoldo Romañach Guillén, el maestro-paisajista. El domingo 7 de octubre de 1962, fecha de esa celebración, ocurrió el suceso. Pregunto y nadie sabe de explicaciones certeras.

Fernández García, años después con el acostumbrado ceceo castizo, narró fragmentos de los hechos. No bastaron los datos que dejó truncos por su repentina muerte. Dijo por entonces en su conversación que anteriormente hizo algunos grabados en madera en los cuales recreó la fisonomía del virtuoso cubano.

Algunas de sus creaciones, cincelados en madera, Fernández García las divulgó en la prensa periódica villareña. Advirtió que, a mediados del siglo pasado existió una pequeña pieza escultórica de Romañach, original del  camagüeyano Esteban Betancourt Díaz de Rada. Sin embargo, careció de carácter público.

Era necesario enaltecer al «propulsor más eficaz de nuestra evolución artística», según reconoció Jorge Mañach, el sagüero. Nada mejor que un busto, sencillo, modelado a partir de arenisca y apropiado, por el material, a tonalidad del gris para impregnarle luz y sombra en contrastes. Los materiales darían dureza y resistencia a la posible erosión del monolito.

Monumento por el centenario del pintor cubano Leopoldo Romañach, en Sierra Morena, Corralillo, Villa Clara.
Monumento a Romañach en Sierra Morena inaugurado en el centenario de natalicio del pintor. (Foto Luis Machado Ordetx).
Edición del periódico Vanguardia del 13 de octubre de 1962 refleja homenaje a Leopoldo Romañach.
Edición de Vanguardia del 13 de octubre de 1962 (Fotocopia Luis Machado Ordetx).

La edición de Vanguardia, perteneciente al sábado 13 de octubre de 1962, indicó en página interior: «Un valor surgido en las entrañas mismas de nuestro pueblo, donde el movimiento cultural encontrará muchos Romañach», y aborda aspectos del descubrimiento de la escultura situada encima de un pedestal. Estoy en camino al contrapunteo de fuentes informativas, imprescindible en el hallazgo de la verdad.

El acto inaugural ocurrió justo en el día del centenario. Fue organizado por los Consejos de Cultura en Las Villas y los municipios de Corralillo y Sagua la Grande, según iniciativa de la Escuela-Taller de Artes Plásticas «Fidelio Ponce de León», situada en la última localidad, refrenda el periódico.

Fernández García era el director de esa institución docente. En la apertura lo acompañaron dirigentes políticos de la provincia y los pedagogos José Ramón (Pepito) Núñez Iglesias y Francisco (Marcet) Rodríguez Marcet, y un nutrido grupo de estudiantes. También asistieron Rosa María Romañach, prima del pintor, y el doctor José H. Guardiola Albert, antiguo alumno de la Academia Nacional de Bellas Artes San Alejandro, en La Habana.

Romañach visto según un grabado en madera elaborado en 1945 por Manolo Guillermo Fernández García.
Romañach visto según un grabado en madera elaborado en 1945 por Manolo Guillermo Fernández García. (Foto Archivo del Autor).

La nómina, entre otros invitados, la completaron Boabdil Ross Rodríguez, Apolinario Chávez y Dolores González, artistas-profesores de la Escuela de Artes Plásticas «Leopoldo Romañach», en Santa Clara.

Pasó el tiempo y el escampado escenario que antes exhibió la escultura en toda exuberancia, se llenó de gentío y hasta de cierta desatención institucional. En octubre se plasmarán los 55 años de aquella ocurrencia histórica, y el 10 de septiembre será el aniversario 66 de la muerte del ídolo artístico de Sierra Morena. Todavía queda un tiempo para el retoque del monumento y de reposición de las cadenas que tuvo la plataforma en sus inicios. De ser así, ojalá no las hurten inescrupulosas manos.

Quedan algunas dudas. Rodríguez Marcet, desde Cienfuegos, apunta hacia la autoría de la escultura. Fernández García, antes de fallecer, precisó que fue una obra colectiva, y la edición de Vanguardia, medio siglo atrás, testificó en un pie fotográfico lo subrayado por el entonces director de la Escuela-Taller de Artes Plásticas de Sagua la Grande. No existe otra alternativa que sujetarse a esto último.

Tal vez Marcet figuró en la inspiración y el retoque concluyente. Sin embargo, la escultura tuvo en los estudiantes a los insustituibles artífices. Así lo creo, y por fortuna el espíritu de Romañach, con el paso del tiempo, perdura  en Sierra Morena, su tronco natal.

Por: Luis Machado Ordetx/Tomado de Vanguardia

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Tribulaciones de un pionero de la Radio en Cuba

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Un homenaje a Carlos Galindo

El poeta caibarienense Carlos Galido Lena cumpliría 90 años este 22 de mayo. Sirva este texto “No es por rencor que hablo de la noche” como homenaje al destacado literato.

En sus últimos años se quejaba de que nadie quería prestarle libros, que no le gustaba la poesía cubana del momento y que no lograba publicar los cinco o seis poemarios que tenía inéditos. Sin embargo, durante toda su vida fue un hombre callado, que evitaba las discusiones y que hizo poco por obtener la consagración literaria. Estuvo dos décadas sin escribir ni publicar poesía, fue miliciano durante la Limpia del Escambray y dejó la mayor parte de sus fuerzas como profesor de Español-Literatura en el preuniversitario Osvaldo Herrera. Continue reading

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Un día especial

El Día de las Madres, es una fecha muy especial, se le rinde homenaje a aquella mujer dedicada, abnegada, esa persona única que nos dio la vida y que estaría dispuesta a dar al suya por nosotros.

Eso sí, todos los días puede ser el Día de las Madres, con amor, dedicación y agradecimiento, se puede lograr que mamá esté  siempre feliz.

Esta festividad es inspiradora de buenas acciones, arte, regalos, tarjetas postales con frases y poemas, como este que nuestro Apóstol José Martí dedicara a su madre y deseo compartir desde Caibarién. Continue reading

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Mi tío, el cuentero de Caibarién

A mi colega la periodista Raisa Guevara García agradezco contar la historia de mi tío, Luis Eugenio Rodríguez González, más conocido por Luis Quijá, el cuentero de Caibarién.

Todos los pueblos de Cuba tienen un cuentero, se trata de un individuo pintoresco, por cierto ¿por qué siempre son hombres?, que narra en lugares públicos historias vividas o inventadas, con un dominio dramático adquirido en los años de práctica callejera y aprovechando dotes naturales que ni se sabe cuándo y cómo descubrió cada cual. Onelio Jorge Cardoso, narrador cubano, inmortalizó a este arquetipo en su célebre obra El Cuentero; en Caibarién, sin dudas, el cuentero es Luis Quijá. Continue reading

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